Cañón del Chaco

Estudio muestra el impacto ambiental de los primeros residentes del Chaco

Contrario a lo que se cree, el estudio habla de que esa zona antes estuvo muy poblada y no era árida.

Cañón del Chaco
Unesco

ALBUQUERQUE - Investigadores de la Universidad de Cincinnati dijeron tener más evidencia de que el Cañón del Chaco, en el noroeste de Nuevo México, era más que un antiguo lugar de reunión para ceremonias y rituales indígenas.

Con base en un análisis de contenido del polen y la composición química de los suelos, documentaron los impactos ambientales de los primeros residentes que llamaron hogar a esa área, que ahora es un parque nacional y un sitio considerado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Sus hallazgos, publicados esta semana en la revista PLOS ONE, se enfocan en los cambios resultantes de la cosecha de árboles que sostuvieron la vida diaria en Chaco.

Los investigadores informaron de una degradación gradual de los bosques circundantes que comenzó alrededor del 600 a. C., mucho antes de lo que se pensaba.

Si bien algunos de los misterios que rodean al Chaco todavía se debaten en círculos académicos, existe consenso en que los enormes edificios de piedra, las estructuras ceremoniales llamadas kivas y otras características que salpican el paisaje ofrecieron una experiencia religiosa o ritual para los antepasados ​​de los pueblos nativos americanos de hoy. Muchas de las estructuras de Chaco están alineadas con eventos celestiales, como el solsticio de verano.

David Lentz, profesor de biología y autor principal del estudio, dijo que muchos investigadores tienen la idea de que el Chaco era demasiado árido para sustentar la vida cotidiana y que la infraestructura construida durante muchos siglos ahí se usaba solo como un centro ceremonial periódico.

En medio del cambio que significó que las personas pasaran de ser cazadores y recolectores a una agricultura sedentaria, los investigadores notaron cambios medibles, como los árboles de enebro diezmados por las necesidades de construcción, los recursos alimenticios y la leña para cocinar.

Durante una emergencia es fundamental poder identificar su ubicación cuando llame al 911, pero puede ser difícil si está en una zona rural. Una aplicación móvil podría salvarle la vida.

“Esta es una zona muy árida”, dijo. “En los bosques áridos, los árboles son esenciales para mantener el suelo en su lugar. Cuando los habitantes del pueblo quitaron esos bosques, el resultado fue una erosión severa y el deterioro de las tierras de cultivo”.

Paul Reed, arqueólogo de preservación de Archaeology Southwest, no participó en el estudio, pero dijo que la nueva investigación confirma lo que ha creído durante años: que el Chaco y algunos de los sitios circundantes eran centros residenciales y rituales. Estima que Chaco tenía miles de residentes a tiempo completo.

Otro estudioso del Chaco, Gwinn Vivian, llegó a la misma conclusión mientras estudiaba la capacidad agrícola del Chaco hace décadas.

Reed dijo que el último estudio proporciona datos útiles sobre la naturaleza y el alcance de los procesos agrícolas del Chaco y otros usos del medio ambiente natural por parte de las personas que vivían allí.

Fue en el desierto de Atacama.

“Es un fuerte contrapunto a la idea errónea de que el maíz y otros cultivos no se pueden cultivar en las cantidades necesarias para sostener una gran población residencial en el Cañón del Chaco”, dijo.

En los últimos años, los científicos también han descubierto secciones de carreteras previamente imperceptibles que conectan sitios a lo largo del noroeste de Nuevo México con el corazón del Chaco.

Las excavaciones anteriores también revelaron de todo, desde campanas de cobre hasta conchas marinas y esqueletos de guacamayos escarlata, lo que sugiere que los habitantes comerciaban con las comunidades del sur, ya sea haciendo largas caminatas o pasando mercancías de pueblo en pueblo.

Muchos investigadores han documentado el cambio de personas que se alejan del Chaco debido a varios factores, incluido un clima cambiante a fines del siglo XI.

El estudio del equipo de la Universidad de Cincinnati señaló que las modificaciones del paisaje por parte de los residentes del Chaco desencadenaron serias ramificaciones ambientales.

“A costa de una importante reducción de la densidad de árboles en los bosques locales, sus actividades finalmente contribuyeron a un impacto ambiental desestabilizador antes de su éxodo final”, dijo Lentz.

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